Una ley básica de la psicofísica, según la cual hay una diferencia apenas perceptible en proporción constante de la intensidad del estímulo inicial.
La Sra. Emery, de 50 años, pidió ser hospitalizada porque se sentía preocupada y ansiosa desde ya no recordaba cuando, porque había consultado a una docena de psiquiatras, porque había estado recibiendo psicoterapia durante muchos años y porque, finalmente, había llegado a la conclusión de que ni aún los mejores profesionales podían ayudarla si no era ingresada en una de las mejores instituciones...